domingo, 27 de febrero de 2011

Mudanza, P y nuestro querido Rey...


Seguimos esta andadura en tierras lejanas. Cada vez se hace más duro hacerlo en solitario pero, ya por fin, parece que esto se va a acabar. Estamos en el proceso de preparar los papeles para traer a mi lado a L y a P. Todo está en marcha y, si Dios quiere (o Alá), para mediados de abril me voy de vacaciones a La Terreta y a la vuelta ya se vendrán conmigo. Mudanza, alquiler de la casa, cosas inservibles a la basura, ...L está teniendo duro trabajo estos días pero con una buena recompensa: reagrupar la familia. Ahora sabrán ellos también en sus carnes lo que es dejar todo atrás por una temporada, hasta que no lo vives no lo aprecias en su justa medida. Se puede llevar bien pero cuesta sobre todo en los inicios. Juntos lo llevaremos muuucho mejor, no me cabe duda.
Y no nos olvidemos de Luc, el pobre va a tener que pasar casi dos meses en un hotel canino a la espera de embarque. No quiero ni pensar lo que va a pasar el pobre en estos dos próximos meses. Primero pensará que lo abandonamos en un hotel para siempre para después imaginarse que lo enviamos en una nave muy muy lejos de nosotros. Espero que sepa llevarlo bien jeje qué remedio!!!
En el trabajo, la presión es cada vez mayor. No hay día sin lío, discusión, refriega, papeles que se pierden, no saber qué hacer, ... En fin, hay que saber tener los nervios templados y hacerlo lo mejor que se pueda, que no es poco, modestia aparte. Pero por fin tengo una sensación que no había tenido hasta ahora y es que empezamos a ver dónde está el final. No está cerca, pero está. Sabemos por donde vamos y nos vamos acercando. No es poco.
En cuanto a la vida social, nada especialmente nuevo. Últimamente hemos recibido en el equipo un nuevo miembro: P. Con dos pares de narices P hizo las maletas en casa y se vino para tierras árabes convencido de triunfar con una gente que le recomendé. Viene lleno de ganas e ilusión y los días se los come a bocaos, está convenciendo a la gente a base de hechos, de meter las manos en la masa. Literalmente. Sin saber qué va a cobrar ni las condiciones de su estancia, ese es uno de los factores que juegan a su favor, la determinación convence al más pintado. Suerte Maestro!! Todo esto venía a colación de la vida social y es que con P recién aterrizado como quien dice ya visitamos la Embajada da Americana. Es un paso obligado para los recién aterrizados. Me gusta ver sus caras de asombro al pasar los controles de seguridad, pero P parece que lo ha leído ya en este blog y mantiene la compostura. Dentro, lo de siempre: Top Secret. Después de esto, una paellita en tierras lejanas y cumpleaños en casa de L (con arroz incluido también). Mucho evento social seguido para hacer olvidar y relajar la mente de tanto lío profesional.
En cuanto a revueltas en la zona parece que aquí no llegan ecos de movida. Arabia es especial (Spain is different??), no veo yo a los acomodados saudíes saliendo a la calle a apedrear Ministerios o coches oficiales. Por si las moscas, nuestro amado Rey Abdullah regresó apresuradamente hace pocas fechas de un retiro médico por tierras americanas y marroquíes para asegurarse en persona que los vientos de revuelta no tocaban sus tierras. Así, nada más bajarse del avión y todavía en el aeropuerto anunció una lluvia de millones de petrodólares para jóvenes, estudiantes, parados, compradores de casas, ... Pura coincidencia, o no? Lo cierto es que el pueblo se echó a la calle ¿ voluntariamente? para recibirlo. Las principales arterías de la ciudad estaban pobladas de banderitas del país y fotos del monarca y alguno de sus familiares en señal de alegría y jolgorio. Todo sea que acabe bien el tema. Insisto en que no los veo quemándose a lo bonzo, tienen mucho que perder...
En fin, la vida sigue y sigue. Ya empieza a calentar un poco más de la cuenta, es sólo el inicio del abrasador verano. Lo llevaremos como se pueda. Por suerte, no nos coge de novatos.

viernes, 8 de octubre de 2010

De vuelta en el Infierno


De vuelta por el Reino todo parece estancado. El calor sigue apretando, apretando como si estuviera enfurecido con el mundo; no es un calor de sudar (nunca pensé que se pudiera decir eso por encima de 50ºC) pero es cierto que el ambiente seco no lo propicia. Es un calor que arde, un sol que parece estar cocinando un filete vuelta y vuelta en tu cara. Yo, sabiamente, busco la sombra aunque no es tarea fácil; la muy puñetera se esconde para mi desesperación. Dice algún compañero que empieza a aflojar la temperatura, que ya no es el calor de hace algunas semanas y le pido que me estime esa bajada, que se moje. "Hombre, por lo menos un par de grados...". Vamos, que estamos igual, que este tipo de hombres del tiempo son los que cada año desde que tengo uso de razón te dicen eso de "en Alicante nunca había hecho el calor que está haciendo este invierno, ..."; "nunca ha llovido tanto por aquí en esta época del año, ..."; "este frío no es normal para la época del año en la que estamos, ...". Todos asentimos ante tales veredictos porque, claro, nadie tiene los datos históricos delante y damos por hecho que el susodicho "hombre del tiempo de andar por casa" tiene ese dato y que, como le rebatas, lo va a sacar de la cartera para estallártelo en la cara. Yo, desde hace un tiempo, me he convertido en uno de ellos pero sólo para rebatir cualquiera de sus afirmaciones, piense que sean ciertas o no. Sólo el negar por negar, para ver de dónde beben sus fuentes y, como no podía ser de otra manera, el debate siempre acaba en combate nulo porque ninguno de los dos tenemos ni idea de lo que hablamos.
Volviendo a los calores, a la hora del trabajo se mezcla con una obra inmensa y caótica (algún video interesante he colgado en el caralibro), polvorienta hasta decir basta lo que la convierte en una tormenta de arena contínua y plagada de elementos de dudosa procedencia y condición. Una delicia vamos. Afortunadamente, en los últimos tiempos el equipo de efectivos patrios ha aumentado considerablemente con lo que los cafés de paseo y los cotilleos vespertinos y matutinos amenizan una cargada atmósfera de trabajo. Ya somos 3 españoles (R, J y yo) más dos medio españoles: A., un figura donde los haya nacido en Marruecos, criado en París y que estudió Ingeniería primero en París y repitió carrera en Valencia. Lo dicho, un figura enamorado de su trabajo y que irradia fuerza y positivismo. Luego está L., franco-español pero que reniega, muy lógicamente, de su lado francés a pesar de que su acento lo delata; otro figura, de primeras te puede parecer un personaje tranquilo y afable pero cuando está en el trabajo estresa al más pintao. Corriendo por los pasillos, gritando por el teléfono si las cosas no se hacen a su manera, vociferando el planning del día, ... L. es de los que la obra le motiva, la vive. Cuando vuelve de su ruta diaria aparece despeinado, manchado de arena y hormigón y exhausto pero con la expresión de haber dejado las cosas en su sitio, al menos, hasta la mañana siguiente que volverá a bregar como un toro de lidia con el que se atreva a ponerse en su camino. Lo más divertido ha sido que la empresa se ha dado cuenta a cuatro meses de la entrega contractual del proyecto de que, precisamente, quedan cuatro meses para pasar la fecha tope y, en condiciones normales, acabaríamos en no menos de ocho. Resultado: ampliación de horarios de trabajo por decreto y trabajo siete días a la semana y, en principio, sin cobrar nada extra. Resultado: revolución en ciernes y nadie cumple con las exigencias impuestas, desencanto y tensión. Agradable combinación.
Por primera vez desde que estoy en el Reino, nuestro Reino, he tenido la oportunidad de salir al exterior. Aprovechando unos días libres crucé el puente dirección a Bahrein. Literalmente crucé el puente que separa la isla de Bahrein de la Península Arábiga a la altura de Al Khobar. Qué hay de nuevo en Bahrein? Algo más, mucho más, de libertad. Las mujeres pueden circular sin vestir la anti sexy abaya, puedes ver grupos de hombres y mujeres juntos sin ser de la misma familia, el alcohol y el cerdo están permitidos para no musulmanes y, como no, el oficio más antiguo del mundo. Todos los bares que visité tenían su grupo de mujeres de vida alegre. No vi otras mujeres por la noche que no fueran del gremio para ser honesto, un poco triste desde luego. Lo cierto es que la diversión tampoco fue grande debido a que, por cosas del destino, el Ramadán este año retrasó su final un día y ¿qué día fue ése? Pues sí, el día que visitaba Bahrein. Como consecuencia, todos los comercios y restaurantes permanecían cerrados hasta que se ponía el Sol. Consecuencia: disfruté de una excelente comida acompañado por mi mismo en la habitación del hotel ya que todos los restaurantes del mismo permanecían a su vez cerrados hasta la noche. Brindé por mi excelente ventura y dí buena cuenta del mini bar maldiciendo el calendario lunar. De vuelta, paré a comer con unos amigos en Al Khobar, una ciudad de costa sin demasiado encanto pero que tiene al menos eso, mar y un paseo marítimo poblado de elegantísimos paquistaníes, bangladeshes y demás selecto personal que, por supuesto, han permitido a sus mujeres quedarse en casa cuidando de la familia mientras ellos disfrutan de la brisa marina. Se puede comer buen pescado aquí, he oído, pero no en el restaurante donde comimos ese día, no fue el acertado, no todo puede salir a pedir de boca imagino.
En cuanto a la vida social, el tema sigue como siempre, digamos activo. Hemos visitado últimamente las embajadas americana, canadiense, alemana y otros eventos en casa particulares para rellenar los jueves noche ya que los bares y discotecas de la ciudad permanecen a la espera de orden ministerial que permita su apertura, allá para el 2.050.
En cuanto a la familia, seguimos en la lucha de conseguir trasladarlos conmigo al infierno saudí (no es para tanto, tranquilos). De momento en Noviembre vendrán una semana de visita para comprobar in situ las delicias que este bello paraje puede ofrecerles: arena, calor, ciertas restricciones en las libertades personales, ... Lo importante es tenerlos cerca, incluso aquí.
Como anécdota, he pasado mi primer Día Nacional de Arabia Saudí en el país. Por ley se prohíbe trabajar pero mi empresa, que es diferente para todo y para esto no va a cambiar, lo consideró día laboral. Se cobra doble y se trabaja a medio gas así que yo, como se puede entender, encantado. Lo curioso del tema es que encontré turrón en un centro comercial de "El Almendro" y "Delaviuda" así que compré unas cuantas tabletas e invité a mis ingenieros para celebrar tan señalada fecha. Resulta también chocante recibir un mensaje de alerta de la Embajada recomendando no visitar el centro de la ciudad durante las celebraciones ya que parece que hay más de un exaltado que puede amargarte el día, no me preguntéis cómo porque prefiero ignorarlo. Simplemente te mantienes alejado del centro y no preguntas.
Las Mil y Una Noches siguen su camino a pesar de las dificultades y el poco tiempo disponible, seguimos en contacto.

viernes, 23 de julio de 2010

Viva España, toros y "donde dije digo digo Diego"


Muchas cosas han pasado y siguen pasando durante esta larga ausencia. Espero tener lo suficientemente despejada la mente para recordar sólo algunas de ellas en unas cuantas líneas.
Mi empresa, por ejemplo, se ha abonado al "donde dije digo digo Diego" y no para de poner las cosas difíciles en lo que se refiere a disponer de una estancia cómoda y lo más relajada posible en este país, si es que ello fuere posible. Arabia Saudí puede tener sus dificultades en lo que a libertades se refiere pero, en ocasiones, terceras personas pueden facilitarte las cosas y, desgraciadamente, no es el caso si hablamos de mi empresa. De cualquier modo, el "el que no llora no mama" funciona a la perfección aquí así que estamos en ello. En todos los campos en los que me he desenvuelto hasta el momento es una constante el tener que ser verdaderamente constante, por no decir pesado, para conseguir los objetivos que te marcas. Es algo que me llevaré de aquí, perseguir la presa hasta conseguirlo. El carácter del árabe está basado, en general, en la confianza y la familiaridad lo que implica en cierta manera que antes de cerrar un determinado tema haya que perseguirlo durante un periodo indeterminado hasta que se consigue. Eso sí, una vez ganada la confianza del individuo, puedes contar con él indefinidamente. De alguna manera no somos tan diferentes los españoles en este aspecto por eso creo que somos un grupo con bastante ventaja con respecto a otros.
Viendo las noticias estos días de mi querida Expaña me doy cuenta que se nos escapa el país entre las manos. Se prohíben los toros en Cataluña, perdón Catalunya, y mucha gente se alegra porque se evita el sufrimiento del animal. No nos damos cuenta que esto va mucho más allá del sufrimiento del animal. Significa la ruptura entre Cataluña y España, el inicio. Este Gobierno que nos desgobierna ha permitido que el Estado sea tan débil que apenas lo vamos a reconocer de aquí a muy poco a menos que se dé un giro de 180º urgentemente. Desgraciadamente no está el horno nacional como para este tipo de bollos, ahora que toca concesiones para aprobar presupuestos y otras leyes.
Una gran noticia, eso sí, la victoria, nuestra victoria, en el Mundial. Por fin se cumplieron las expectativas tantas veces superadas por la triste realidad. Ganó el mejor y lo hizo en buena lid ante un rival cuya toda respuesta era cosernos a patadas, karate incluido. Disfruté del partido en la Embajada Española, donde el embajador tuvo a bien invitar a un reducido grupo de compatriotas y otros ad lateres. Claramente mejorable las formas del individuo teniendo en cuenta que en otras embajadas, donde nada se jugaban, se ofreció el partido para todos sin restricción alguna. Cuestión de elegancia.
En cuanto a trabajo, la cosa ha cambiado radicalmente en muchos aspectos. Mi antigua obra, tranquila, casi acabada y donde no hacía mucho ya a última hora se acabó para mí. Me han destinado al infierno. La Universidad para las mujeres Princess Nourah es lo más parecido, y cercano a la vez, al infierno. Climatológicamente, como ya he compartido en varias ocasiones, la sensación de estar siendo cocinado se acrecienta a medida que pasan los días. Hemos pasado varios día por encima de 50ºC y eso hace mella jeje. Estamos en medio del desierto por lo que las tormentas de arena, o tormentillas, son contínuas. El tráfico dentro de la obra es caótico, sólo una vía por donde circulan camiones, autobuses, coches, furgonetas, ... y donde la ley del más fuerte es patente hace que mantener la calma sea todo un logro. En eso parto con ventaja pero ya he tenido un accidente y las ganas de agarrar del cuello a más de un descerebrado se repiten constantemente. Cada día al llegar a la obra me encanta ponerme en la radio del coche la canción "Highway to Hell" de AC/DC para ambientarme, lo recomiendo encarecidamente para eliminar el estrés mañanaero.
Prometo ser más constante en el futuro.

viernes, 11 de junio de 2010

Una semana más...


Sin demasiadas novedades han transcurrido estos últimos días en el Reino. Lo que sí es una constante es que cuando llega el viernes, el día de descanso, no hay quien me saque del piso. Sí, del piso, una novedad es que me ha tocado mudanza durante estos días, el viernes pasado concretamente. Por esa razón no tuve tiempo ni demasiadas ganas de escribir ningún post la semana pasada. La empresa se ve que cayó en la cuenta de que seguía pagando la cuenta a un españolito que estaba a cuerpo de rey a su costa y, aprovechando que un compañero francés dejaba su piso, decidió realojarme. El pisín no está nada mal tampoco, algo más grande que la habitación de hotel pero sin servicio de desayuno jeje. Está ubicado más o menos en la misma zona que el hotel así que el desplazamiento tampoco fue excesivo, sigo en el centro de la ciudad y a tiro de piedra de arterias principales de la misma.
En cuanto a mi actividad actual, sigo a la espera de que me entreguen mi Iqama y, a partir de ese momento, comenzar el tortuoso proceso de conseguir la de L y P a ver si los tengo pronto conmigo aquí y disfrutamos todos de estas benditas temperaturas. Parece que últimamente la empresa se está poniendo las pilas en los temas burocráticos así que es de esperar que en unas dos semanas pueda tener el documento de marras de manera que ahora me toca a mí empezar algunos trámites con documentación que me traje de España para enviar llegado el momento. También es el momento de buscar casa y plaza para el colegio del enano y os puedo asegurar que no es tarea sencilla. Los colegios están por las nubes sin ser nada del otro jueves y la empresa paga una cuota fija basada, casualmente, en el más barato de los centros para extranjeros. En cuanto a la casa el problema es doble: por un lado los precios disparatados (esta gente se piensa que todos los accidentales, por el mero hecho de serlo, estamos forrados) y, por otro, la oferta que es más bien escasa. Me esperan unas semanas interesantes en estos dos campos, sí.
También es novedad el inicio del Mundial de Fútbol en Sudáfrica. Aquí te puedes sentir casi como "en casa" y me explico: la gente vive muy intensamente el fútbol y la selección española es una de sus favoritas así que en cada "check point" cuando presentas tu identificación es obligado reirle las gracias al militar de turno acerca de sus conocimientos acerca de la alineación de la Roja. Ayer precisamente un militar, en el acceso al Distrito Diplomático, estaba muy molesto con Del Bosque por no incluir a Raúl y yo, pues claro, dándole toda la razón al colega no vaya a ser que se mosquee y se le resbale el dedito de la metralleta que lleva a cuestas, claro. Yo siempre tan educado y diplomático, al caso lo que tocaba.
Respecto al trabajo la cosa está un poco tranquila últimamente a la espera del inicio de nuevos proyectos. No viene nada mal teniendo en cuenta las temperaturas que tenemos actualmente en Riyadh. Y es que no hay día que no rocemos la siempre divertida cifra de 50 ºC y eso el cuerpo lo nota; no me quiero ni imaginar lo que será estar a pie de obra con estos calores. Ahora por lo menos me toca trabajar a cubierto y con el sistema de AC en marcha. Ya veremos qué nos deparan las próximas semanas.
En cuanto a diversión y esparcimiento ayer mismo volvimos a disfrutar de una fiestecilla en la Embajada Americana que no estuvo mal del todo. Cerdo para cenar y alguna copichuela nos tomamos. No está mal. Un par de barbacoas esta semana y la pasada donde se ha pasado un rato agradable que permite desviar de la cabeza el día a día de calor y trabajo, un tándem inseparable.

viernes, 28 de mayo de 2010


Ya estamos de vuelta. De vuelta a la aventura que comenzó hace ya más de 6 meses. Y parece que fue ayer. Después de múltiples aplazamientos por problemas burocráticos finalmente, el pasado 20 de mayo, a las 07:00 cogí el vuelo con inicio en Alicante y destino final Riyadh. Hicimos escala técnica en Milán para luego ya seguir directos al destino final, las 1.001 noches.
No me imaginaba cuán dura iba a ser la partida otra vez. Después de tres meses de forzadas vacaciones ya quería reincorporarme a la vida productiva laboral y recuperar las sensaciones del dulce exilio. Dulce por no vivir en carne propia la época de vacas flacas y ajustes que padecemos en mi querida Expaña patrocinada por, el por todos elegido, ZP.
Pero lo cierto es que, cuando llega el momento de dejar a tus queridos en tierra, el nudo en la garganta y el estómago se hace cada vez más incontenible al punto de convertirse en todo un volcán de sensaciones en las últimas horas. Pero es lo que toca y ahora, ya metido en faena, no queda otra que luchar por tenerlos aquí cuanto antes en la medida de mis modestas posibilidades. Y es que es lo malo de una situación en la que dependes 100% de la gestión de terceras personas ya que como sabéis y, si no lo sabéis os lo cuento, aquí cualquier gestión debe pasar por el obligado consentimiento de tu sponsor que no es otro que mi empresa, mi querida empresa. Me voy a permitir copiar y pegar íntegramente un extracto del blog de un compañero que explica meridianamente la situación de marras :"...a partir de ese momento, y para cualquier gestión que quieras realizar, necesitas la aprobación o respaldo de tu sponsor. Para obtener el permiso de residencia o Iqama necesitas tu sponsor. Para conseguir una plaza en el colegio de los niños necesitas una carta de recomendación de tu sponsor. Para obtener una vivienda necesitas una carta de recomendación de tu sponsor. Para abrir una cuenta en el banco necesitas también una carta de recomendación del sponsor. Para una línea telefónica fija necesitas tu sponsor. Para alquilar o comprar un vehiculo necesitas una carta de tu sponsor. Para salir del país necesitas tu sponsor. Por todo ello (y más cosas que aún no he intentado), resulta que tu trabajo y tu vida personal dependen de tu sponsor."
Creo que queda suficientemente claro hasta qué punto dependemos en todo momento de nuestra empresa para cualquier gestión personal en la que nos embarquemos. Yo estoy en la etapa de solicitar mi Iqama o tarjeta de residencia y no me queda otra, a partir de ahora, que ser como una mosca coj... llamando día sí, día también al individuo que se encarga de hacer la gestión por mí para que no se le quede olvidado el expediente, como ya ha sucedido con otro compañeros, durante dos meses en un cajón. Y todo ello procurando no ser excesivamente vehemente en mis súplicas no vaya a ser que fuerce la caída de mi expediente en el fondo del cajón o pozo de los olvidados expedientes. Después tocará iniciar el proceso de visado y todo eso rezando para poder hacerlo antes de que comience, a principios de agosto, el Ramadán época en la que cualquier proceso burocrático con la Administración local queda paralizado hasta que finalice, allá por principios del mes de septiembre. Otra tarea complicada aquí será conseguir vivienda en condiciones ya que, a la escasez de oferta se une, como no, lo elevado de los precios aprovechándose los propietarios de la alta demanda para conseguir algo digno dentro de un compound, urbanizaciones para extranjeros donde la vida puede ser algo más agradecida que en el centro de la ciudad.
Ahora yendo al ajo, las cosas siguen más menos como las dejé. Sólo más o menos. A nuestro SFM (Street fighting man, ¿os acordáis de él?), el intrépido conductor saudí que hacía caso omiso a cualquier sentido de prudencia al volante le han dado una vuelta de tuerca de la que no sabe cómo salir. Resulta que el Ministerio del Interior, imagino que aliado con Rubalcaba y Navarro, ha inaugurado un nuevo y novedoso sistema de sanciones automático para conductores que rebasen los límites de velocidad establecidos. Y digo automático porque, una vez registrada la infracción, el sistema genera automáticamente la sanción y la envía vía e-mail a la empresa (sponsor) del ¿interesado? para que se reste, también automáticamente y de forma sorpresivamente instantánea, de su siguiente nómina. ¿qué bonita es la tecnología verdad? También se han puesto duros con lo de hablar con el móvil conduciendo y demás actividades poco decorosas al volante, verdad ETF? Algo conseguirán seguro disminuir las cifras de accidentes mortales que, parece ser, son bastante escandalosas; más muertos dicen en accidente de coche que por infartos. No sé si el que me lo dijo se lo inventó o se lo inventó el que se lo dijo a él pero lo cierto es que me lo dijo.
También parece que algo se mueve, poco pero algo, en cuanto a la discriminación de las mujeres se refiere. Nuestro rey da algunos pasos en alguna buena dirección y hace no demasiado tiempo se fotografió (imagino que leeríais la noticia y os acordaríais de mi claro), junto con su heredero el Príncipe Sultán, con un grupo de mujeres ¡con el rostro descubierto! El propio monarca parece haber comprendido que el futuro pasa por un modelo distinto y ha apadrinado la Universidad Rey Abdalá de Ciencia y Tecnología (KAUST, en sus siglas inglesas), donde tanto el claustro como el alumnado puede interactuar sin restricciones por razón de sexo y las estudiantes no están obligadas a disimular las formas del cuerpo bajo una abaya o cubrirse el pelo. (www.elpaís.com 01/05/10) Y ahora lo más fuerte: se dice, se comenta que en menos de una año las mujeres podrán conducir. Sí, conducir coches. Os lo imagináis? No nos estaremos pasando? No debíamos preservar la seguridad vial? Ellos sabrán. Eso sí, deben ser mayores de 30 años y nunca conducirán más tarde de las doce de la noche no vaya a ser que, como los Gremlins, provoquen algaradas y altercados públicos al desconcentrar a los intrépidos y concienzudos varones que hagan lo propio a esas horas. Un paso más, sí.
En cuanto a actividades lúdico-festivas, lo verdaderamente interesante, empezamos bien. Anoche disfrutamos de una divertida velada en la Embajada Americana donde se celebraba una fiesta Años 70 donde se suponía había que ir ataviado con vestimenta propia de la época. Después de recorrer alguna cutre tienda para localizar algo de ropaje adecuado para tan memorable evento dí con la zona de ropa de un centro comercial local donde tenían un amplio repertorio de vestimentas que hace 30 o 40 años, y en pleno Manhattan o NYC, hubieran tenido en éxito atronador. Ajustadito, colores digamos llamativos y a un precio estelar, unos cuantos collares de dudoso, dudosísimo gusto y gafas de sol de dimensiones y diseño estrafalario y ya estaba preparado. Por supuesto la compra se hizo para varios compañeros con lo que no sería el único en sufrir semejante vestuario jeje. Lo mejor vino cuando, una vez dentro del recinto, te percatas que sólo cuatro pringaos (tres españoles) se han vestido con diseños conmemorativos para la ocasión y el resto, lo de los años 70, se lo pasaron por el forro de sus caprichos de manera que tuvimos que hacer de tripas corazón y, con la mayor de las dignidades posibles, acabar la noche. Como le dije a uno de mis compañeros: "los raros son ellos tío". Y es que el que no se consuela es porque no quiere. Eso sí, una vez superado ese difícil escollo nos hicimos los amos de la pista hasta que, a eso de las doce de la noche, hora de partida de la carroza calabacesca, nos invitó a marcharnos un nada amistoso armario americano de dos metros de alto por no menos de cuatro de circunferencia al que educadamente obedecimos por nuestro bien. Y es que, eso sí, somos gente bien educada y entendemos los mensajes por muy subliminales que sean.
Hoy viernes, el primer descanso de la semana, todavía no he rezado porque el atronador volumen de mi ordenador reproduciendo Sympathy for the devil vía Spotify no me deja escuchar la plegaria de la mezquita de la esquina y la de la otra, tampoco.